Tipos de ollas y cómo utilizarlas

La olla es un utensilio básico y fundamental en cualquiera de las cocinas que lleva siglos facilitando la vida de las personas ayudándolas a cocinar. Un recipiente que también ha evolucionado con el paso de los años y que ha pasado de ser un mero cuenco metálico donde verter los ingredientes a un utensilio dotado de tecnología y no tan sencillo de manejar. Una situación que amenaza con continuar aumentando las alternativas culinarias y que te vamos a ayudar a entender por si quieres sacarle todo el partido a las ollas que tienes en casa o estás pensando en renovar tu colección.

 

Según el material

En el mercado podemos encontrar ollas de acero inoxidable, de aluminio o con antiadherente. Las primeras son las más duraderas y son muy comunes para el uso doméstico ya que son fáciles de limpiar y los alimentos no se quedan pegados en el fondo.

Si hablamos de ollas de aluminio nos gastaremos menos dinero y encontraremos una amplia variedad de estilos que nos pueden encajar con el que ya tengamos en los utensilios de nuestra cocina. Cada vez se usan menos porque no son de la misma calidad que las de otros tipos y puede aportar propiedades a los alimentos conforme se va desprendiendo con las cocciones.

Las de acero inoxidable son de las más resistentes del mercado y son una excelente opción para los negocios hosteleros, aunque encajarán perfectamente en el uso cotidiano de cualquier hogar doméstico. Tienen un fondo grueso que ayuda a repartir el calor por todo el recipiente y es muy útil para cualquier tipo de guiso o cocción y además no añade ningún tipo de sabor.

También podemos hablar de ollas de cobre, de cerámica o de hierro fundido, algunas más apreciadas que otras para un determinado uso y con unas características muy distintas.

 

La olla a presión

Ahora ya conocemos los tipos de ollas según sus materiales, pero hay una de la que se habla por encima de todas. Se trata de la olla a presión que, aunque se ha cocinado desde hace siglos con presión, no fue hasta 1919 cuando se concedió la primera patente de olla a presión y fue, precisamente, en Zaragoza. Muchos aún se resisten a incorporarse al “club de la olla a presión” y alegan la supuesta dificultad para manejarla. La tecnología sigue avanzando y busca sumar fieles a ese “club” con nuevas gamas de ollas que facilitan su uso. El ahorro de energía y de tiempo sigue siendo su gran baza y ya no se limitan a un uso de cocina familiar, sino que también sirven para núcleos familiares con menos individuos para elaborar platos saludables y rápidos.

Un producto que no es barato, pero que resulta muy versátil y sencillo de utilizar, pese al temor de algunos usuarios. La adaptación a la inducción ha sido un paso clave para su evolución e integración en los hogares.

Existen muchos modelos de un diseño elegante que encajan perfectamente en cualquier tipo de cocina y son sencillas de organizar en estanterías y cajones.

 

Ollas programables, lo último

Si hablamos del avance en la tecnología no podemos dejarnos las ollas programables. En ellas podemos configurar el tiempo de cocción y la temperatura de los alimentos e, incluso, programar el encendido y el tipo de cocción. Podemos dejar preparados los ingredientes que necesitemos y programar la cocción a una determinada hora para que esté listo cuando queramos.

Es lo más moderno e innovador que encontraremos en cuanto a ollas y las marcas ya se han puesto en marcha en un mercado muy competitivo. Su aspecto es similar al de una olla a presión y, como cabía esperar, son más caras en función de la marca y el modelo.

Como se puede comprobar, existen tantos tipos de ollas como formas de cocinar, modelos de familia y necesidades y preferencias personales de cada uno. Todas tienen su utilidad y, con esta información, seguro que os acercamos un poco más a tomar una decisión que se ajuste a vuestras preferencias.

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